10 de mayo de 2026
España
Barcelona / Palau Sant Jordi
La venta de entradas se abrirá el 22 de octubre a las 10:00 en LiveNation.es, Ticketmaster y El Corte Inglés; la preventa exclusiva será el 20 de octubre a través de Live Nation.
La banda
Clapton estuvo acompañado por su formación habitual de 2026:
Nathan East – bajo y voces
Doyle Bramhall II – guitarra y voces
Sonny Emory – batería
Chris Stainton – teclados
Tim Carmon – Hammond y teclados
Sharon White y Katie Kissoon – coros
🎵Setlist – Barcelona 10 mayo 2026
(Orden real de interpretación)
🎸 Eléctrico
Badge
Key To The Highway
Hoochie Coochie Man
I Shot The Sheriff
🎻 Acústico
Kindhearted Woman
Nobody Knows You When You’re Down And Out
Golden Ring
Layla
Tears In Heaven
🎸 Eléctrico
Holy Mother
Crossroads
Little Queen Of Spades
Cocaine
🔥 Eléctrico (bis)
1. Before You Accuse Me
ERIC CLAPTON – BARCELONA · PALAU SANT JORDI · 10 MAYO 2026
El reencuentro que esperé durante 22 años
Hay conciertos que se viven, y otros que se sienten. El de anoche, en el Palau Sant Jordi, fue de esos que se sienten. Después de 22 años sin ver a Eric Clapton en Barcelona, volví a encontrarme con él. Y cuando sonó “Badge”, no pude evitarlo: se me llenaron los ojos de lágrimas. Fue como si todos estos años se comprimieran en un solo instante. Como si el tiempo no hubiera pasado.
He visto a Clapton muchas veces en mi vida. Guardo recuerdos imborrables de aquellas noches de mayo del 95, y de los conciertos del 2006 en el Royal Albert Hall, con una de sus mejores bandas. Pero lo de anoche fue distinto. Quizá porque, en el fondo, sabía que podía ser la última vez que lo veía aquí, en mi ciudad. Quizá porque uno ya escucha la música con otra madurez, con otra gratitud. O quizá porque Clapton, a sus 81 años, sigue tocando con una verdad que atraviesa.
El concierto tuvo momentos de una belleza absoluta: la delicadeza de “Golden Ring”, el silencio reverencial durante “Tears in Heaven”, la emoción inesperada de “Holy Mother”, y ese final eléctrico con “Crossroads”, “Little Queen of Spades” y “Cocaine” que nos devolvió a todos a la vida.
No hice casi fotos.
No grabé vídeos.
No quise perder ni un segundo detrás de una pantalla.
Solo quería estar allí, presente, viviendo cada nota como si fuera la última.
Y lo fue.
Un concierto que no olvidaré jamás.
Un reencuentro que llevaba 22 años esperando.
Una noche que me recordó por qué Clapton no es solo un músico para mí: es parte de mi historia.


